¿No lo reconocéis? Bueno, os doy otra pista:
Pues sí, Ángela manda recuerdos.
Eso es precisamente lo que me pasa. Tengo una inflamación del no-ser (no+está+algia). Parece un poco paradójico, pero parándose a pensarlo un poco (con isotopía fónica que pretende imitar los copos de nieve), la nostalgia es una de las enfermedades más dolorosas. En esta época se propaga como la peste, aunque con mucha menor mortandad. Los síntomas son del todo parecidos a los de una alergia: escozor de ojos, picores por el cuerpo, cambios de humor repentino... (ahora caigo que como yo no soy alérgico, tampoco sé si esos síntomas se corresponden a la alergia). Y cuando uno se da cuenta, ya es demasiado tarde para tomarse la píldora. Además, ahí está el sol, que abre las flores con arte abracadabrante (otra isotopía, de vocales claras para representar al sol). A la izquierda el campo es verde intenso, a la derecho amarillo chillón, enfrente de piquitos rojos y azulados.
¡Quiero que vuelva el cielo plomizo, la claridad de la nieve gris-azulada, los troncos oscuros y secos! Quiero volver a quebrar las ramas heladas, y que cruja la nieve bajo mis botas. Que el viente silbe y amenace tormenta. Despertarse de noche y los días oscuros en que la diferencia entre mañana y tarde es un leve matiz de sombras.
Añoro la nieve, el frío, la noche cortante, esa paz grisácea, el aire denso, los cielos bajos... Pero sobre todo, sobre todo, lo que más añoro es conservar el deseo de que el Invierno acabe y vuelva la Primavera.