jueves, 5 de junio de 2008

Ubi sunt?

Esta semana he ido a un lugar, y he tomado esta foto:


¿No lo reconocéis? Bueno, os doy otra pista:


Pues sí, Ángela manda recuerdos.

sábado, 17 de mayo de 2008

Nostalgias de primavera


Eso es precisamente lo que me pasa. Tengo una inflamación del no-ser (no+está+algia). Parece un poco paradójico, pero parándose a pensarlo un poco (con isotopía fónica que pretende imitar los copos de nieve), la nostalgia es una de las enfermedades más dolorosas. En esta época se propaga como la peste, aunque con mucha menor mortandad. Los síntomas son del todo parecidos a los de una alergia: escozor de ojos, picores por el cuerpo, cambios de humor repentino... (ahora caigo que como yo no soy alérgico, tampoco sé si esos síntomas se corresponden a la alergia). Y cuando uno se da cuenta, ya es demasiado tarde para tomarse la píldora. Además, ahí está el sol, que abre las flores con arte abracadabrante (otra isotopía, de vocales claras para representar al sol). A la izquierda el campo es verde intenso, a la derecho amarillo chillón, enfrente de piquitos rojos y azulados.


¡Quiero que vuelva el cielo plomizo, la claridad de la nieve gris-azulada, los troncos oscuros y secos! Quiero volver a quebrar las ramas heladas, y que cruja la nieve bajo mis botas. Que el viente silbe y amenace tormenta. Despertarse de noche y los días oscuros en que la diferencia entre mañana y tarde es un leve matiz de sombras.



Añoro la nieve, el frío, la noche cortante, esa paz grisácea, el aire denso, los cielos bajos... Pero sobre todo, sobre todo, lo que más añoro es conservar el deseo de que el Invierno acabe y vuelva la Primavera.

Vieja York: síntesis descriptiva

Así son las casitas en Vieja York. O así:


Y así son las torres de las iglesias:




jueves, 20 de diciembre de 2007

Es ist Weihnachtszeit...


O DU FRÖHLICHE (Pinche aquí!)

O du fröhliche,
O du selige,
Gnadenbringende Weihnachtszeit.
Welt ging verloren,
Christ ist geboren,
Freue, freue dich, o Christenheit!

O du fröhliche,
O du selige,
Gnadenbringende Weihnachtszeit.
Christ ist erschienen,
Uns zu versühnen,
Freue, freue dich, o Christenheit!

O du fröhliche,
O du selige,
Gnadenbringende Weihnachtszeit.
Himmlische Heere
Jauchzen Dir Ehre,
Freue, freue dich, o Christenheit!

Ohligser Heide, 18.11.2007

lunes, 17 de diciembre de 2007

Sebastian Hampel (I)

La primera vez que vi a Sebastian Hampel, por supuesto, yo todavía no sabía que se llamaba Sebastian Hampel. Era una tarde fría de diciembre, una tarde de mercado, bulliciosa y apresurada. La gente se desbordaba por las aceras e inundaba los parterres de césped amarillento y la calzada. Era una tarde de mercado bulliciosa y apresurada. Las mamás hacían carreras de sillas de ruedas con los lisiados, y éstos montaban en bicicleta, con sus muletas en el portaequipajes segando pantorrillas airadas y aireadas. Pero claro que yo todavía no había oído hablar siquiera de Sebastian Hampel. Los gigantes barbudos y cabezudos de la entrada no me dijeron nada. Se limitaron a sacar los dientes y seguir empuñando el fusil.

A la izquierda sonaba la campana del carrusel. Por la derecha llegaban olores de almendras tostadas y gofres con canela. Por todos lados se apresuraba la muchedumbre, se agolpaba y dispersaba como una enorme oruga. Había piedras preciosas, luces de colores, pañuelos, pesebres de madera, de yeso y de barro, tarjetas postales, vestiditos de muñeca, y muñecas sin vestido, felpudos, tablillas con inscripciones simpáticas y cerámicas para colgar en las puertas, corbatas, cuadernos decorados, aparatos ingeniosos, estupideces supinas, y en general todo lo más inútil imaginable. Y de pronto, destacando entre la multitud, vi un bulto alargado y rechoncho, con un bombín y y armilla azul y amarilla. Los colores de Werther, pensé.